Pensado para familias que quieren ver fauna de verdad sin pasar largas jornadas en el vehículo, este safari de cinco días es una primera experiencia ideal en Tanzania para viajeros de todas las edades. Los trayectos entre parques son cortos, hay tiempo para nadar y jugar, y tu guía sabe cómo hacer que el safari sea emocionante para los niños.
Tres parques, un circuito sencillo
Empieza en el lago Manyara, un parque compacto donde los niños descubren babuinos, monos azules, hipopótamos y jirafas a pocos minutos de la entrada. Al día siguiente, pasa el día con las manadas de elefantes de Tarangire: las crías chapotean en el río mientras sus madres vigilan bajo baobabs gigantes. Después desciende al cráter del Ngorongoro, un anfiteatro natural de unos 260 km² donde conviven leones, elefantes, búfalos, cebras, hipopótamos y rinocerontes negros.
Hecho para pequeños exploradores
Cada niño recibe un kit de Junior Ranger con prismáticos y un diario para anotar los animales que ve. El lodge familiar tiene habitaciones comunicadas y piscina, se organizan paseos guiados por la naturaleza para los pequeños y el safari termina con la visita a un boma masái, donde los niños comparten canciones y juegos con familias masái.